miércoles, 21 de abril de 2010

Confesiones

Has perdido tú tiempo por mis ilusiones

Y cambiaste llorar por luchar en mi nombre

Por buscarme un lugar donde fuera valiente

Para ser feliz, conmigo mismo.



Lo admito. No me considero lo suficientemente buena, nunca.


Y duermo del lado incorrecto de la cama, y me volví adicta a escudar mis defectos en un ''no puedo''. Y cuando algo me sale mal opto por fingir que todo está bien para no enfretarme conmigo misma y asumir-me.


Soy en exceso maniática y desconfiada y tiendo a juzgarme demasiado. Te dije miles de veces que no soy lo que buscas, ni lo que mereces porque tengo miedo de volverte parte esencial en mi vida y que te vayas.
No existe alguien más inconstante que yo, por eso he dejado hasta de bloggear, porque cada vez que lo intento llega la felicidad y me distrae.


Tengo la mala maña de estar descalza siempre y gritar por todo. También quiero que sepas que mi actitud de estar a la defensiva es la única que tengo desde que me quité el disfraz de víctima.


Aprendí que el ''se acabó'' no puede existir en este vocabulario, que las palabras como fracaso y pérdida ya no existen y que andar rogándole a Dios cada noche para que no te vayas no funciona (si yo de día no construyo los milagros que permitan que te quedes).


Soy en exceso nostálgica y me la vivo buscando bandas sonoras para cada momento, tengo un vicio terrible que es fumar solo cuando tengo miedo, o nervios, o ganas en ''lato sensu''...


Odio tener que morderme el labio inferior para no llorar ,pero es un tic absurdo. Detesto haber optado por fingir que ''el amor de la vida'' debe ser un pacto, ''él me quiere y yo le trato bien''.


Quisiera saber contar cuentos infantiles para sentir que al menos ese paso de la maternidad podré cumplirlo, pero no creo en los cuentos de hadas desde hace ya quince días.


Hay tantas cosas que soy y que nadie sabe. Por ejemplo; soy obsesiva con las palabras ''perdón, permiso y gracias'', la primera porque me la vivo pidiendo disculpas, la segunda porque no he aprendido a ser del todo independiente y la tercera porque puedo tolerar todo, menos la gente ingrata.


Mi mayor error es que tiendo a convertir a las personas en pequeños tickets de salvoconducto para huir de mi familia disfuncional y de mi mala situación hogareña.


También suspiro y lanzo besos al aire a ver si así alguno te alcanza y te hace pensar que no es lo mismo estar distante a estar ausente.


Sé bailar y soy culta porque consideré más importante tener esas dos cualidades a ser simplemente ''bonitica'',y aunque cueste creerlo yo soy la caraja que le presentas a tu familia.Punto.
Detestaba bañarme acompañada, aunque he aprendido que a veces hay que dar el brazo a torcer y acceder a que te enjabonen la espalda. Aprendí que la cama siempre es el lugar para dormir, y que para las sabanas no es gratificante que venga alguno a arrugarlas y a llenarlas de sudor ajeno, aunque a veces yo me muera por desarreglarlas contigo.

Soy el desorden hecho mujer y creo que lo único anárquico que permito en mi vida es el estado de perenne descontrol en el que se encuentra mi cuarto, creo que tener ese pequeño ecosistema autosuficiente llamado ''habitación'' me hace mortal y me recuerda que no todo puede estar como yo digo, cuando yo digo.

Gracias a esa cuota de desorden mi vida es cada día una página en blanco y no una cuadrícula perfecta.

Odio la hipocresía y la gente que se pasa media vida buscando culpables, la gente que no ríe y que cree que para todo hay un horario.
Últimamente me he dedicado tanto ha vivir, que casi no me queda tiempo para otra cosa.