
Con ganas de que la soledad corra duro, hasta perderse.
Con ganas de amarte de una buena vez, y sin faltas.
Con ganas de unir las pecas de tu espalda y ver si me construyo allí una constelación.
Con ganas de sentir que tengo una Patria.
Con ganas de no tener que huir cuando defiendo mi ideología.
Con ganas de darte un beso en la punta de la nariz.
Con ganas de comerme un tiramisú de cena.
Con ganas de caminar descalza en la playa.
Con ganas de ir hasta tú casa y sorprenderte.
Con ganas de decirte ¿Bailamos?.
Con ganas de tejerme sueños en los rizos de tú pelo.
Con ganas de sentirme libre.
Con ganas de tener un lugar o un santuario. O una PATRIA.
Con ganas de usar solo un collar de perlas y mi cabello suelto.
Con ganas de escribir como los dioses.
Con ganas de hablarle claro a mi vida y a mis musas y preguntarle a ambas porque me abandonan y que hacen en esos intervalos de tiempo en el que las dos se van de vacaciones.
Con ganas de llevarte a dónde no se llega tarde, nunca.
Con ganas de hacerme un tatuaje, chiquitico. Conmemorativo, que diga ''perseverancia'', en chino o en hebreo, es lo de menos.
Con ganas de hacer un viaje por la carretera, de noche y con la banda sonora de Habana Blues.
Con ganas de comprar un espejo de cuerpo entero, a ver si así me encuentro y me amo por lo que soy.
Con ganas de tenderme en la grama húmeda y ver las estrellas.
Con ganas de que me cuentes más de tú vida.
Con ganas de callarme y escuchar.
Con ganas de no hablar siempre de mí.
Con ganas de reconocer tus gestos a kilómetros de distancia.
Con ganas de dejar de sentir que eres tú el que se acomoda noche a noche furtivamente entre mi cama y mi soledad.
Con ganas de tener una gaveta en tú casa. Una muda de ropa, una pijama tierna y un cepillo de dientes.
Con ganas de creerme buena y asumirme como ser humano.
Con ganas de ser para tí un vicio.
Con ganas de ir a Disney y senti que (al fin) tengo la altura para subirme a las atracciones peligrosas.
Con ganas de entrar a la Sagrada Familia y decirle que como hace para seguir siendo sagrada a pesar de estar incompleta. Pedirle que me pase el dato a ver sí así uno a mi familia.
Con ganas de retroceder el tiempo hasta el momento exacto en que llegué tarde por primera vez a un parcial de Lógica y devolver la manzana verde que me robé ese día.
Con ganas de que exista un México cada día, un Puerto La Cruz en los feriados y un Barcelona en mis domingos.
Con ganas de darte un regalo de esos que no puedas abrir delante de la gente.
Con ganas de dejarte mis huellas dactilares en ambos lados de tú espalda.
Con ganas de que lo único que repitas y susurres sea mi nombre.
Con ganas de borrar palabras del diccionario como odio, impotencia, lástima...
Con ganas de bailar como las diosas, con ganas de voltear miradas.
Con ganas de tomarme una botella de tequila mientras bailo en la tarima, como las diosas.
Con ganas de estar en una lancha yendo a toda velocidad por el mar impetuoso y retarlo a un duelo.
Con ganas de volverme sirena por un día.
Con ganas de volverme sirena por un día.
Con ganas de leer Ernesto Sábato y su ''Túnel'' una vez más, sin sentirme tan loca como la última vez.
Con ganas de pintar mi cuarto de blanco y diseñar con Sharpies de colores un universo en sus paredes.
Con ganas de ir a ColdPlay.
Con ganas de cantar tan bien como Natalia, de la Oreja de Van Gogh.




