El asunto con Ella es que sabe mucho más de lo que aparenta.
Esa actitud de niña inexperta que adopta cada vez que EL hace acto de presencia responde solo al pánico que le tiene al amor. A enamorarse, o peor aún, a que se enamoren de ella, y que ella sea capaz de amarle de vuelta.
Ella sabe que siempre corre el riesgo de enamorarse, y que ese parapeto de mujer ''en control, carente de emociones, cero cariñosa'', no es más que una fachada a punto de desmoronarse. Una fachada que solo necesita a un EL para tambalearse.
EL, por su parte tiene miedo, un miedo que se escribe con eme de México, y de ''mejor no, gracias''. El miedo que tiene EL, está justificado, digamos que a diferencia de Ella que no cree -ni un solo poquito- en las relaciones, EL ha pasado la mitad de su vida involucrado en una relación de pareja estable, de celebrar aniversarios, de planear vacaciones juntos, pero como todo, un buen día se levantó y se vió viviendo una mentira, un parapeto pues.
Y así estaban las cosas cuando Ella y EL se encontraron, ambos cargando sus respectivos parapetos, con ganas de mandar todo al mismísimo carajo y comenzar de cero.
Y se dieron permiso, claro está, de pretender no estar tan mal, estar normal, de fingir que podían llegar a algo casual, valiéndose de esas trampas que la distancia pone en el camino de dos extraños que juegan a estar juntos, revueltos, en un código postal distinto, en un lugar donde todo está permitido.
Ella solo quería querer, creer que a las 9 o a las 6 de la tarde podían llegar a quererla, así como estaba, remendada de tantas malas relaciones, fatigada de ir de cama en cama, negada a seguir follando sin contemplación.
EL, en cambio ya había querido, y lo habían querido de vuelta, y estaba totalmente negado a querer de nuevo.
Pero EL, sabía que Ella era una tipa diferente, con otro nombre, otro cuerpo y distintas ganas de reír.
Y sí, es cierto, ella sabe aparentar, pero con él es tan transparente que ya ninguna artimaña le resulta efectiva. Pero EL, sabe a ciencia cierta que no tienen que cuidarse las apariencias.
