Cuéntame tu amor hasta mentirme.
Cuéntame que el día en que nos conocimos te parecí la única mujer atractiva del lugar. Cuéntame que trataste por todos lo medios de propiciar un encuentro.
Explícame de tus decisiones de vida y de porque somos tan distintos. Recuérdame ese primer beso abrupto de pista de baile y ese toqueteo impropio de asiento trasero de un carro.
Dime un par de versos de alguna canción de Pedro Aznar y prométeme que solo a mí me has hecho escuchar sus melodías.
Dime que como tú no va a quererme nadie, y que como yo nadie te entendería.
Vamos, dime un par de mentiras prefabricadas y háblame bajito, al oído de todos los puntos de inflexión que bordean tus miradas.
Canta allí, así…desnudo entre las sábanas y di que solo de esa manera puedes protegerme.
Has que no me olvide de ti, ni de tu forma de mirar-amar-cantar-besar. Has que no me olvide de tu perfecta y natural forma de mentir.
Cuéntame una vez más todas aquellas tácticas de galán experimentado y menciona una a una, todas esas mujeres que hasta hace poco te quitaban el sueño.
Tráeme canciones clandestinas, bésame con tus labios que no muerden, tócame con tus manos de músico bohemio, dame tus caricias en mi espalda como flores con espinas.
Mírame a los ojos y recuérdame cada cita, cada beso, cada embarque. Háblame de la primera vez a plena luz de día. Escríbeme improperios y obscenidades en una servilleta mientras esperamos el café en un restaurante.
Dímelo cantando, dame amor y dime cuando. Dame paz, dame guerra, dame sombra…repite cada una de las letras que me nombran.
Dibújame notas musicales en los muslos, acordes de guitarra en las caderas, palabras de amor en la nuca y repite como un mantra todas las preposiciones. Dime ‘’bajo, con, contra’’ pero siempre junto a mi.
Enséñame a distinguir un saxo en una canción de jazz, pídeme que te escriba en braille una propuesta indecente.
Acaríciame el cabello mientras me recuesto de tu pecho.
Olvídame mañana, pero hoy… hoy cuéntame tu amor hasta mentirme.