Quiero contarte cuentos.
(para que no te olvides de mi).
Llevo bastante tiempo escondiéndome detrás de una cantidad de personajes que me invento.
Tal vez los creo para sentirme más interesante, para no ser solo ”la chica que escribe”.
Para poder esa que es lo suficientemente buena como para presentar en tu casa y lo suficientemente tranquila como para poder estar con ella. O tal vez los creo para sentirme atractiva, para ser como esas ”femme fatale” de las historias. Para ser la mujer seductora que logra todo lo que quiere, en tacones y además se queda con el chico de la película. O quizás es que me creo un personaje que me permita ser más que la chica simpática de lentes y look Tina Fey. No lo sé.
El caso es que estos personajes existen, y me hacen sentir un poco menos sola.
Creo que la culpa la tienen -en parte- todos los libros y películas que me han enseñado a creer en las casualidades, en la magia, en la ficción y en el destino. Supongo que -a veces- es más fácil escribir sobre lo que anhelo, sobre como me gustaría ser si pudiera nacer de nuevo, o sobre aquello que he querido hacer/decir y por cobarde no he hecho.
Sé que si viajásemos al pasado y dejásemos el miedo a un lado todas las casualidades de las que escribo tendrían cabida. En serio.
Pero estamos aquí, y no en el pasado, por lo que todo esto son puras conjeturas. Y odio que solo sean eso, conjeturas.
Lo que pasa es que durante mucho tiempo he creído -ciegamente- en las historias que leo, en las películas y en alguna que otra canción en la que me he visto reflejada, y es verdad, son cosas que solo ocurren en los mundos de ficción. Pero eso no impide que yo no quiera un poco de esa felicidad para mí.
Yo creo que ahora podría enamorarme de cualquiera que cometiera la insensatez de regalarme un libro, de contarme un cuento. De tomarme de la mano y llevarme como se lleva a un ciego por un museo, de cerrarme los ojos y describirme con palabras alguna pintura.
Podría enamorarme de alguien que me llevara a bailar y me dejara desatarme como las diosas.
Pudiera enamorarme de alguien que un buen día me llamó y decidió llevarme por ahí, sin ruta planificada, por el solo hecho de querer estar conmigo.
Y le diría, a ese alguien que es la excepción a la regla. La excepción a todas mis reglas, incluso a aquella que reza ”prohibido enamorarse”
Por eso digo que podría enamorarme de cualquiera, pero ”cualquiera” no ha llegado aún.
Así que tengo a mis personajes, para ser yo en todos y cada uno de ellos.
Porque todos están llenos de ese ”yo no se qué” que me hace interesante, que me hace distinta, que me llena de ”magia”, por eso es que escribo. Para crearme, para entenderme… para tratar de conocerme y conocerle.
Y mis personajes tienen 3 cosas en común. Me enseñaron a sonreírle al pasado. A vivir el presente. Y a no planear el futuro.
