
Pero te pido por favor que hagas que todo vuelva a ser como antes.
Aunque tú no estés.
Aunque ya no hayan las risas por tus ocurrencias,
pero que hayan otras risas por unas nuevas.
Que podamos hablar con naturalidad las cosas.
Que no nos juzguemos entre nosotras.
Te pido que hagas que nos unamos.
No es algo tan dificil, éramos así hasta hace poco,
pero te culpo a tí por esta separación.
A veces tengo la firme convicción de que sigues aquí, de que seguimos a la espera de un chiste siniestro que lo explique TODO. No sé si estaré o estaremos en negación, es solo que cuando tú estabas las cosas tenían más color, el mundo giraba un poquito más deprisa y la distancia entre tú casa y la mía era tan corta como una canción de Simón Díaz, o como un viaje de aquí a Puerto La Cruz.
Eres tan importante, condenado, que fuiste mi primer compañero de cuentos e historias de carretera, de accidentes locos. Contigo dormí en el piso de una bomba de gasolina en un sitio llamado ''ONOTO-ZARAZA'', donde comí durante dos días ponqué 11-11 mohoso, todo por no decirle a papi que habíamos chocado.
Eras lo único ''González'' que me mantenía cercana a mi familia paterna,eras el padre que la vida me había asegurado por si al mío algo malo le pasaba.
Me enseñaste a montar en bici, a inventarle apodos a la gente; ''el cero kilómetros'' ¿te acuerdas?.
Eramos un par de carajitos, inmaduros, cómicos, felices.
Me enseñaste que el concepto de libertad cabe en el espacio de vía asfaltado entre Villas Miramar, la BP, Plaza Mayor y la casa de los morochos.
Gracias a tí descubrí que tenía HERMANAS, no solo primas, sino hermanas. Cocó, Bea y Gaby. Que también estaban Oreo y Juanpi (Juanpiro Juanpiro), que juntas éramos ''Dañadas y Dañinas'', que Lassie era la única mujer que no te mandaba (jajaja), que era chistoso cuando zanjabas cualquier disputa con un ''y me lo bañan, por favor''. Que las pecas de Mamatera eran señal inequívoca de que no se había lavado las manos, que todo era posible si era clara con la familia.
Recuerdo haber pasado casi todos los veranos de mi niñez y mi adolescencia contigo, porque cuando niña me ponías tus lentes de sol para verme como mosquito,que ya de grande te burlabas de los dedos de mis pies y de mi blancura.
Que todas podíamos hablar de todo contigo (de nuestros padres, de la vida, de los niños, y hasta de la próstata). Que las canciones del verano son éxitos porque las cantabas y versionabas a todo pulmón en el carro junto a las 4.
Y justo hoy me doy cuenta de lo efímero y lejano que todo parece sin tí. Ya no hay un motivo para ir a Puerto, ya no hay ganas de una llamada y un ringtone, porque te fuiste, y eso inevitablemente causó estragos.
Pero te digo, no me importa saber con certeza que tú partida es una realidad tirana que busca poner a prueba esta hermandad, y yo pasé un año creyéndolo, fervientemente.
Hasta hoy.
Hoy me miré al espejo y me sinceré y descubrí que es imposible y hasta pecado fallarle a la promesa que se le hace a un hombre en la antesala de un salón de cremación. Te prometí que no le fallaría, a ninguna de las 3, lo prometí.
Y tú sabes que yo no incumplo mis promesas.
Así que te veré luego, y te diré ''Me debes una, una arepa de camarones con salsa rosada, unas sandalias, y una vueltica por el paseo Colón''.

si los unimos formamos LA historia ajajaja
ResponderEliminarte amooo quiero hablar contigo :)