jueves, 5 de noviembre de 2009

Fuiste, eres y serás...

Y dejaste de ser:

Solo un amigo,
y mi historia inconclusa y frustrada,
y mis consejos de almohada,
y mis ganas en la aduana,
y mi lucha constante,
y mi ego altisonante.
Y mi autosaboteo incesante.


Y tú te has convertido:

En mi canción romántica cantada a todo pulmón,
en mi universo lúdico para huir de mis conflictos,
en mi susurro alarmante,
en mis ganas de huir reprimidas,
en mi boleto aéreo con destino repetido,
en mi beso de no-despedida...


Y quiero que seas:

Mi feliz día,
y mis buenas noches.
Mi certeza matutina
y mi impulso lascivo, taciturno y errante.
Mis escapadas mentales al agobio del trabajo,
mi conteo regresivo de minutos para verte.
Mi seguridad y mis ganas irreprimibles de desvestirte,
mis manos entrelazadas,
mis sentidos atrofiados por el desuso,
y mi aprendizaje confuso.
Mi gaveta de pertenencias, juguetes y cosas privadas,
mis post it en los bolsillos,
los chocolates de mi cartera,
mi México de cada día...

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