
Navidad, época para estar en familia, para recordar eventos del año, para crear nuevos recuerdos que nos ayuden a soportar los malos tiempos. Navidad, el momento donde los rencores se olvidan, las deudas se saldan y las familias cantan unidas cerca de un portal con figuritas que emulan el nacimiento del Niño Jesús, otras se reúnen bajo un árbol de pino y reparten sus regalos.
Éste 25 de diciembre serán muchas las familias que cenarán incompletas alrededor de una mesa humildemente arreglada, entre ellas aquellas familias que han sido víctimas del secuestro, como la familia García-Velutini y tantas otras que han vivido días y noches de angustia, días y noches de oraciones interminables suplicando por un regreso de sus familiares.
Mientras en esos hogares hay sillas vacías de aquellos que cayeron o que desaparecieron, son muchos los que ni siquiera reparan en pensar en esa realidad, son muchos los que piensan en estos sucesos como números rojos o meros datos estadísticos de la inseguridad que gobierna el país; pero hoy, más que nunca hay que volver los ojos hacia esas familias, ser solidarios y elevar aunque sea una oración para pedir a Dios llámese como se llame, sea un Dios judío, islámico, católico o evangélico,por su pronto regreso.
Es la época perfecta para recordar que no están solos en la agonía, que es una realidad que acecha a muchos hogares y que no hay peor sentimiento que la indiferencia ante el sufrimiento del prójimo. La Navidad no es sólo regalar obsequios, firmar tarjetas y cenar de manera opulenta, es sentir con todo el corazón que al menos por unos días merecemos tener una ''NOCHE DE PAZ''.
No olvidemos a los secuestrados, ni a tantos otros que hoy son los ausentes de las fiestas decembrinas.
p.d: '' Y cuándo vuelve el desaparecido, cada vez que lo trae el pensamiento''. (R. Blades)

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