martes, 21 de septiembre de 2010

Sueño.


No sé hasta que punto los sueños se hacen realidad, pero sí es así lo que soñé hace tan solo unas horas debería cumplirse. Con lujo de detalles, en Technicolor, con soundtrack incluido. Debería pasar exactamente como lo soñé, que eso de las versiones mediocres de los sueños ya no me satisfacen.

Te he visto 7 veces en esta vida , te he visto en las situaciones más extrañas del mundo y solo sé datos insignificantes de ti, cosas como tu profesión, tú código postal, y que te gusta el vino,que cantas, actúas y que bailas muy bien. Solo he compartido contigo un momento de valentía producto de no se cuántos rones y un pensamiento de ''anda chica, que no pierdes nada''.

Eres un recuerdo de mi adolescencia y de mi creciente competitividad por ganarme toda la atención que mi hermana siempre ha levantado.

No sé cuando tomé la firme decisión de conquistarte, de lograr que vieras no solo mi parentesco con tú amiga, sino que me vieras a mí,con mis mañas, mis lentes y mi deseo inequívoco de desvestirme en 5minutos y acabar con este deseo que inexplicablemente se apoderó de mí, de lo que soy y del alter ego que saco cada vez que empiezo a conectarme contigo.

Pero anda, que me he ido por las ramas una vez más. Quería hablarte del sueño.

De como un fin de semana en los Roques ya no era la escapada inocente que me imaginaba, como todo terminó en 48 horas de sexo desenfrenado, de aventuras de esas en las que no impera el dogma judeo-cristiano de la culpa. En caminos de ropa sobre la cubierta de un yate, en duchas interminables, en mis gemidos en tu oreja y en tus manos en mi espalda.

Creerás que es solo producto de mi imaginación, pero aún ahora puedo recordar exactamente en que lugar decidimos dejar de fingir y empezar a sentir sin pensar.

Recuerdo muy bien el observarte dormir mientras yo intentaba por todos los medios controlar las ganas de levantarte para llenarte de preguntas absurdas e incoherentes, recuerdo la sensación de estar envuelta entre las sábanas mirando el mar desde la ventana fumándome el codiciado cigarrillo post sexo intentando no recordar las continuas advertencias del entorno, y entendiendo que últimamente eres la más constante de mis lascivias.

Entonces, desperté tratando de olvidar todos los detalles del sueño, en mi cama solitaria y completamente hipócrita, tratando de darme el puesto de dama que no tiene necesidades, pero fue en vano, no sé si es que contigo soy completamente honesta, o que la percepción de que me viste desnuda en el sueño me da carta blanca para contártelo todo.

Así que espero tener contigo solo un fin de semana así, porque ya te dije que el amor puede construirse, pero que era preferible empezar por aquí.



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