Quiero partir de la premisa de que me estoy enamorando de ti. O de la idea de ti, para no caer en tecnicismos.
Me estoy enamorando de la pseudo-cotidianidad en la que vivimos, de esa cercanía a la que me habituaste sin siquiera proponértelo. Y si nos ponemos técnicos es casi imposible que me esté enamorando de ti, pero ya sabes que no creo en imposibles, sino en eventos matemáticamente improbables.
Y me refiero a improbable porque anda, siento entre cada célula de mi cuerpo que no tocas, que va a ser muy cuesta arriba esto de enamorarte, o de enamorarnos; porque tú eres distancia, y yo me aferro muchísimo a la lejanía, porque tú tienes tu carácter y yo sigo sin entenderte del todo. Porque tú fuiste un verano y yo no pude darte ni siquiera una razón para quedarte.
Pero me esfuerzo, me esfuerzo tanto que te siento llegar todas las noches después del trabajo, te siento tanto que sé que duermes de mi lado contrario de la cama. Te imagino tan vívidamente que hasta te sirvo la copa de vino durante la cena, y te susurro un ''buenas noches'' al oído apenas apago la luz.
He llegado a pensar tanto en ese nosotros, que ya hasta hay un posible futuro vestido de novia, y sabes muy bien que yo no creo en tales instituciones.
Y lo repito, me estoy enamorando de ti, de la manera en la que me miras, con deseo reprimido y la distancia que te genera saberme un poco menor; me miras como deleitándote con el morbo que te da saberme ''la hermanita de'', y siento que aún cuando sea medio pervertida la cosa, yo me estoy enamorando hasta de ese gesto.
Me estoy enamorando de la manera que tienes de formular planes y de hablar en plural de ''nosotros'' que, honestamente y de buenas a primeras resulta excesivo, pero que a mí me está enamorando,hasta me parece erótico que te refieras a nosotros entre tantas formas de llamarnos.
Tal vez ya lo sospechas, pero me estoy enamorando de ése sistema que ideamos para mantenernos en contacto, me estoy enamorando de todos los detalles que te he dicho, los secretos que te he contado y las fantasías que te he narrado durante todo este tiempo.
Y me estoy enamorando de la idea de dejarme llevar a dónde no se llega tarde nunca, me estoy enamorando de la idea de dejarte mis gemidos en tú oreja y tener tus manos en mi espalda. Me estoy enamorando de sentir tus labios en mi cuello, y de que me muerdas en el hombro izquierdo, me estoy enamorando del tirón que le darás a mi cabello cuando me tomes desde atrás.
Me estoy enamorando de nuestros domingos de fachas y deportes, de cómo resolveremos el sudoku del periódico y de que soundtrack será el de nuestro despertador. Me estoy enamorando de la idea de dejarte un post-it con un beso estampado dentro del bolsillo izquierdo del saco. Me estoy enamorando de la idea de que seas ''el gran hombre, detrás de la gran mujer''.
Me estoy enamorando de tus recién estrenadas ganas de casarte y de mi nuevo afecto por el compromiso.
Me estoy enamorando de la idea de que compartamos un almuerzo cursi a la 1 de la tarde, y de que tengamos un encuentro subido de tono a la 1 de la mañana. Me estoy enamorando de mi futuro rol de ''señora de bien'' y de tú tan bien llevado rol de ''conquistador''.
Me estoy enamorando de todas las advertencias y las luces rojas que me dicen que me aleje de ti. Me estoy enamorando de mi ingenuidad ante las mismas.
En resumidas cuentas me estoy enamorando de ti, con todo el deseo que me cabe entre los paréntesis de mis piernas, con toda la cordura que me queda en mi lóbulo temporal, y con toda la fe que puedo tener acumulada entre el pecho y el pulmón izquierdo.

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