miércoles, 24 de junio de 2009

Incongruencias. Incoherencias. Adjetivos calificativos.












A veces la inspiración me llega de golpe.
A veces soy tan inconstante que creo que no acabaré nada nunca.
Así soy, inconstante, desordenada, loca.
Si fuera una palabra sería impertinente.
Orgullo es mi segundo nombre.
Tensión es la que se acumula en ese espacio entre mi hombro y mi cuello que solo se alivia si me tocas.
Tristeza, la que mis ojos se empeñan por demostrarte y la que mi sonrisa se esfuerza en ocultar.
Tu. Yo.
La distancia y el abismo.
Las colas de Caracas.
La contaminación de DF.
La cheesecake que extraño.
El STARBUCKS de la esquina.
Los tragos.
El despecho.
El trasnocho. Los chismes.
Las miradas de otros. Las miradas de todos.
Las canciones movidas.
El soundtrack del carro.
No sé cómo ni en que momento esto se transformará en una relación.
O si será LA relación.
Pero el miedo me hace querer definirlo TODO.
Para que entiendas.
O no.




Y vuelvo a mis definiciones.
Imperfecta.
Malcriada.
Prepotente.
Asustada.
Creída.
Altiva.
Desconfiada.
Irónica.
Exagerada.
Frágil como el plato de Talavera que está en el buró de mi sala.
Fuerte como la roca que se acostumbró a los golpes de la mar.
Española hasta la cédula.
Venezolana en el corazón.
Una nómada sometida al claustro materno.
Una garganta seca de gritar en un cuarto lleno de sordos.
Una mirada pícara. Una caricia furtiva.
Y mis ganas de querer ser alguien, o algo.
Algo más que una mujer.
Quiero ser un vicio. Más que una necesidad.
Una abogada por más Ally McBeal que parezca.
Y eso lo odio.
Odio la mentira, la impuntualidad y esa neurosis que me da cuando no controlo lo que ocurre.
Quiero que me sorprendas. Por más que diga que odio las sorpresas.
Necesito volver a hacerme una chocolaterapia. Por más bizarro que suene.
Bizarro. Así empezó esto. Como la idea bizarra en casa de una amiga.
Como el impulso ilógico de teclear caracteres que busquen llenar el vacío.
Vacío. Cansancio. Fracaso. Tres de las peores palabras del diccionario.
Soledad. Compañía. La ambivalencia de mi vida.
Te quiero. Me temes.
Te temo.
Lo siento. Lo intento. Te fallo, es cierto.
Te debo. Caricias. Citas. Salidas. Detalles. Canciones. Miradas.
Pero no es mi culpa. Por motivos extraños mi cuenta del Banco que consolida las relaciones no tiene con qué pagar tantas deudas.
Estoy en BANCARROTA.
Y vuelvo a ser incoherente.
Pero decidí no esforzarme más en escribir como los dioses.
Ya basta. Las musas están de vacaciones.
Entre rebotes de balón en ONE TREE HILL.
Entre desgracias médicas de Grey's Anatomy.
Entre las negritas de los créditos de LOVE ACTUALLY.
Y aún así sigo aquí.
Con ganas de un post maravilloso.
Sin inspiración o con demasiada en la cabeza.
Sin pensar en lo que siento.
Sintiendo todo lo que a veces pienso.
A veces juego.
A veces muerdo.
A veces no quiero...
Otras tantas quiero DEMASIADO.
Y tú allí.
Impertérrito.
Sin ganas de darme material para escribir.
O inspirándome demasiado.
Callado.
Hablador.
Aburrido.
Innovador.
Probándome. En TODOS los sentidos.
Tal vez yo no sea lo que crees.
Tal vez sea todo eso que tu piensas.
Crees. Piensas. Pierdes.
Anda. Déjame que te acompañe.
Que no es tiempo de andar solo.
Sé mi cartel de LOVE ACTUALLY.
Mi incógnito a lo NOTTING HILL.
Mis 9 semanas y media.
Mi SEX AND THE CITY.
Mi Habana Blues.
Mi viaje tipo ELIZABETHTOWN.












1 comentario:

  1. Excelente!!!!
    Deberías postularlo el año que viene a las Cartas de Amor de Mont Blanc!!!

    Te felicito!

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