domingo, 13 de febrero de 2011

Unas cuántas letras

Y quisiera estar a 1000km de aquí, para decirle de una vez por todas adiós a la tristeza, para saber que eres el aire que respiro, para que sepas a ciencia cierta que te doy mi alma, corazón y vida sin pensarlo más de una vez.

Porque empezamos siendo amigos de la crisis y fuimos un poco de amores entre amores, y quiero que sepas que conozco todas tus andadas y se de buena fuente que eres indomable, y que te crees inmune al amor, casi como Billy el pistolero.

Mientras tanto estoy yo, tratando de enviarte a través de mi lado incorrecto del océano algunas burbujas de amor, que lleguen hasta la calle la Pantomima donde vives tú, a ver si a fuerza de cariño y globalización trato de ganarle terreno a la distancia.

Y es verdad, te vi caminando por la vida con esa actitud tan irreverente y de conquistador y me propuse conquistarte por todos los medios.

Traté de engatusarte dándote una canción de amor caducada, diciéndote ‘’cierra los ojos’’ para enseñarte como se bailan los tangos, con la luna llena como único testigo.

Con solo una sonrisa me di cuenta que había perdido mi tiempo con tanto héroe, que lo que necesitaba yo era un hombre, bueno o malo, que más da, para saber que con tu amor es suficiente, que ya no se requiere de otra cosa, sino de ti, de mi y del asiento de un carro.

Y aquí me tienes, contando primaveras lejos de tu corazón de peón, sabiendo que en las cosas del amor no se manda ni se impone nunca la razón.

Y es verdad, a veces el amor se coloca en segundo plano porque es cuestión de prioridades, pero tú lo has desechado a base de historias de una noche y de mujeres pasajeras, hasta ahora, al menos eso es lo que me repito día a día esperanzada.

Que sepas también que aunque a veces te diga ‘’déjame vivir’’, lo único que deseo es vivir contigo, vivirte, vivirnos…sabernos ciertos, sabernos juntos. Y heme aquí, escribiendo desde mi ventana esta carta para que sepas que digan lo que digan yo no pienso echarte a suertes o ganarte en alguna partida.

Tal vez dudas de mí porque crees que todo tiene un límite y que puedo cometer el mismo error, ese que cometí en verano y en diciembre a fuerza de creerte el rey de la baraja y de creerme a mi misma demasiado poca cosa como para conquistarte. 

No sabes el tiempo que gasto pensando en ti, recordando tus besos y tus manos en mi espalda, el tono de tu voz cuando dices ‘’te quiero’’ y la mirada de deseo que me echas por el retrovisor.

Y aunque en ocasiones veo muertos, o fantasmas de tu pasado acechándome el presente que espero construirte, y a pesar de todas ellas, aquellas, ésas que pueblan tu memoria y un poquito de tu anatomía, estoy dispuesta a dejarlas en el lugar donde pertenecen, en el pasado, en el ayer, allí entre la ropa sucia de Cupido.

Firmes, sí, quiero que nos mantengamos firmes en el compromiso de comenzar algo, como lo escribimos a comienzos de año, aún cuando a veces las dudas asalten y la distancia se interponga un poquito más, así que dale gracias a los besos que nos dimos y a la química animal que tenemos que impiden que me vaya corriendo de una buena vez.

Entonces, sigo aquí hablando en plata y soñando en oro, tratando de decir que quiero estar contigo hasta que la muerte los separe, porque esta historia de dos merece un final feliz, tal vez no hoy, o mañana, pero merece un final feliz.

¿Sabías, amor que la gente nos ve como la dama y el vagabundo? Y que a pesar de las luces rojas y las advertencias del entorno te quiero así, vagabundo, machista y todo, ya ves son las cosas del amor.

Y no sé si es que tú estás loco, o si es que desde ese 25 siempre llueve, o tal vez es culpa de esta maldita vida loca que se empeña en que tú y yo juguemos a ser la más seria de nuestras lascivias.

Puede ser que a mi me gusta el fútbol, y que te vea a ti como el Mesías de Vallecas, pero solo quiero que te adaptes a mi ley, que aceptes mi rumbita pa’ tus pies, mientras no cueste trabajo.

Mis alas son tus hojas, y yo soy tú mujer pantera, y haré todo por no ser la novia a la fuga. (Al menos no otra vez)

Prometo hacerte pasar las penas con rumbas, porque te quiero como el mar y por amarte tanto es que hago cosas como esta carta.

Y te pregunto, ¿qué más puede salir mal? Si yo lo que quiero es ser feliz. Si tú no estás aquí, solo pienso en ti, tenlo claro.

Somos de la misma calaña mi amor, no lo dudes, es por eso que te miro y tiemblo.

Espero que yo no sea un recuerdo pa’ olvidar porque confío en que eres un tipo diferente.

Que conste, entonces que solo quiero volverte a ver, para decirte volvamos a empezar.

p.d: gracias a Melendi por darme las frases en cursivas.

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