Y tengo ganas de salir a la calle, de caminar sin rumbo y fotografiar todo lo que encuentre. Las calles rotas, la gente y el contraste entre la miseria y la riqueza.Quiero fotografiar a los extraños y sucumbir al delirio de perderme entre las vidas ajenas, entre la anciana que pregona a la entrada de un templo y la indigente que tiene que escarbar en la basura, entre la madre que va apurada cruzando la calle con sus hijos o la prostituta que espera paciente la llegada de un cliente. Quiero perderme en un universo distinto al de tu cuerpo desnudo en la galaxia de mi cama.
Quiero perderme en la mirada de otros hombres para ver si en alguna de ellas me veo reflejada como en tus ojos. Quiero tomar la dirección equivocada del metro y aparecer sin avisar en tú puerta, para intentar sonsacarte una sonrisa e invitarte a pasear tomados de la mano por alguna avenida muy transitada, para que el mundo vea como me luce la vida colgada de tu brazo... o podríamos perdernos en algún callejón oscuro, para que así caigamos en la tentación de portarnos mal.
Quiero hablar sobre la niña que fui, sobre la mujer que soy...que sigue sin saber que es la vida, pero que aún así quiere vivirla ya. Quiero sentir que mi anacronismo se debe a que tengo relojes de arena en la mirada y un reloj de pulsera harto de darme cuerda, un calendario gastado de tachar días para verte y unos cuántos segundos de tregua entre tu boca y la mía.
Quiero saber que de mayor no seré una solitaria en un apartamento tipo estudio encerrada con mis libros, mis películas, mis discos y mis excusas...quiero saber que no tendré que saborear el amor en páginas gastadas de libros tantas veces leídos...sino que el amor llegará a casa noche a noche, que estará conmigo siempre y que solo podré perderlo cuando duerma mientras se adentre en el mundo de sus sueños.
Quiero escribir sobre mi misma, sobre mis manías, mis miedos y locuras, sobre ese día en el que decidí barrerlo todo para luego depositarlo elegantemente debajo de la alfombra, quiero escribir sobre la noche en la que me cerraron los ojos y decirte que desde ese día nada fue lo mismo.
Quiero contarte que perdí la mañana que te vi sumido en la cobardía de no saber despedirte de mi.
Podría hablar también de las veces que grito tu nombre entre estas paredes malditas que lo mismo se hacen cárcel que caja de cristal, podría decirte que aún te extraño y que es absurdo porque aún sigues aquí.
Quiero besarte y olvidar que hay otras, que existen y que no dejan que nosotros existamos en paz.
Pero por encima de todo quiero olvidarme de tú zapping afectivo, de que sigas leyendo esas revistas tontas en las cuales nunca me harán entrevistas, que odio que vivas allá en esa ciudad tan infinita y que yo esté confinada a los límites de un pueblo que se niega a morir.
Y quiero decirte que hoy te veré, en esta ciudad que odio y amo en partes iguales. Y te besaré porque quiero,porque así lo he decidido.


uyyyy que buen escrito...me gusta cuando empieza a sentirse fuerte, como que ya dejaste de pensar en la estructura y el resto es puro...
ResponderEliminar