Es mejor dar que recibir. Al menos eso es lo que creo; por eso yo quiero dando, porque no concibo otra manera de querer.
Y sí, es una posición absurda y hasta incomprensible, porque nadie va a apostarle a una situación en la cual no pueda sacar alguna ventaja. Porque nadie va a arriesgarse para no recibir nada a cambio.
Nadie da sin recibir, porque somos en esencia interesados.
Por eso es que sé que esto va a funcionar. Porque yo estoy dispuesta a dar, a darte un romance sin dramas, sin conflictos, y tú estás dispuesto a recibir mis besos, mis comentarios inesperados, mis sonrisas inapropiadas... en fin, estás dispuesto a recibir-me.
Quiero que sepas entonces que esto va en un esquema ganar-ganar, esquema que solo tenemos que entender tú y yo.
Un esquema de juego en el que tú pretendes no involucrarte y en el que yo finjo que no voy a quererte.
Porque mi interés no es que te quedes, no. Mi interés es más sencillo, es que te interese estar a mi lado hasta que el avión realice su último llamado.
Y que sepas pues, que ''voy a volver a esperarte, aunque no vuelvas del todo''.

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