miércoles, 9 de mayo de 2012

Pasar la página.

Y sí, ayer creía firmemente en que podíamos ¿volver a comenzar?... En que podría dejar de lado tanto ego y orgullo y darte el chance, esperarte, entenderte y todos esos verbos asociados. Pero hoy, en mitad de un día nefasto, de lluvia y sentimientos encontrados, de ganas de espetarte a la cara tus cuatro verdades, descubrí que  no vale la pena. Y no, no es que tú no valgas la pena, es que perder el tiempo ya no es una opción para mí. Porque no tengo abriles, ni mayos que entregarte. Porque sigo adelante, como he seguido desde hace 2 o 3 semanas, ya ni llevo la cuenta. Y porque me miré al espejo, y descubrí que no soy solo una tipa guapa, que tengo tanto para dar, que es imposible entregarme sin recibir nada a cambio. Gracias a ti, entendí que mi teoría de 'es mejor dar que recibir' no era más que una auto-justificación para conformarme con las migajitas que el susodicho de turno me tirara. Porque entendí que por más sed que tenga no me gusta lamer las esperanzas directo del piso, y porque hoy, un ser humano, desde el otro lado del charco me escribió un texto de esos que sacan lagrimitas de felicidad. Porque él, sin conocerme sabe describirme. Y no solo eso, así como él, hay tantos otros, y otras, que saben que valgo más que este convenio tácito de esperarte. Porque hasta ella, que vive en su mundo de poesía y felicidad me dijo que no tengo porque mendigar nada, a nadie, nunca. Porque antes, había un él que me dedicaba canciones en catalá, que pretendía constituirme hasta una hipoteca, y yo lo dejé ir, por ti... que ni siquiera tienes un hoy que ofrecerme. Porque me cansé, de ti y de esto. De la espera. De la apatía. De la omisión. De fingir normalidad. De pretender. De aceptar. De resignarme. De conformarme contigo. De no valorarme. De tratar de convencerte de que valgo la pena. De esforzarme por llamar tu atención. Me cansé, de rogar, de insistir,de esperar. Porque la espera pasa, y pesa. Y porque ya, a estas alturas se con certeza lo que me corresponde y lo que no me merezco.  No seré rencorosa, ni falsa, te agradezco el abrirme los ojos, el retarme día a día. Los momentos divertidos, los chistes internos, la complicidad temporal. Te doy las gracias, sinceras por la empatía, por los piropos fuera de lugar, por esas malas mañas. Por desearme en la justa medida. Por huir, y no quedarte. Por la honestidad que se esconde tras de tus silencios. Por hacerme practicar mi 'pokerface'. Por enseñarme que uno tiene que saber perder y retirarse.Resulta hasta curioso saber que compartes inicial con el hombre que más he querido, y al que más daño le he hecho. Creo que esto tiene que llamarse KARMA, o algo similar. Que sepas pues, que no me queda más remedio que darle cierre a este capítulo, porque sí, tú y yo estamos en el mismo libro, pero a partir de hoy no estamos en la misma página.

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