
Tembló. Sí, tembló.
Y a pesar que no hubo daños mayores se desmoronó todo un sistema de creencias.
Tembló, y desde mi pequeño búnker antisísmico llamado Parque Central sentí como bailaron durante algunos segundos miedos, angustias y sentimientos, como todos los temores y pensamientos paranoides abrazan tanto a un ser humano que se queda inmóvil, sin saber que hacer o decir.
Un temblor es como la vida misma.
No sabes cuándo va a pasar, ni como vas a reaccionar, no sabes sí será suave y podrás manejarlo en calma o sí será un sacudón de esos que arrasan con todo a su paso. No sabes con quién te tocará vivirlo, sí estarás en el sitio adecuado y sí te acordarás de poner en práctica todo lo que aprendiste.
Son contadas las ocasiones donde actuamos con conocimiento de causa y siguiendo cada una de las instrucciones que la vida da para poder ser vivida, algo así como ''a la hora de un sismo colóquese bajo el marco de una puerta'' cobra ahora un sentido completamente distinto y pasa a ser un ''protégete de cualquier tragedia que pueda caerte encima así tengas que recurrir a un mecanismo inestable para resguardarte mientras pasa lo malo''.
El ''no ocupe las líneas telefónicas a menos que sea para un llamado importante'' se transforma en un '' realice sólo las llamadas necesarias y evite dar señales confusas''.
Todas las indicaciones se versionan, pero hay una que permanece igual, sin importar sí es un sismo, un deslave, un tornado o una decisión de vida:
''Pase lo que pase CONSERVE LA CALMA''.

tu post me hizo recordar, mi papá y su cuento
ResponderEliminar"post temblor"
estaba en el tolon y cuando temblo, la gente salio como loca corriendo a la calle y el entro al friday y le dijo al tipo
"una cervecita por favor, antes que se acabe el mundo"
jaja
Yo no lo vivi omg
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