
Maquiavelo dijo una vez que el fin justifica los medios, frase que muchas veces he oído en políticos, dirigentes, periodistas... Hoy me he dado cuenta que la misma tiene mucha validez.
En los países democráticos, donde reina el imperio de la ley ésta frase parece arcaica, obsoleta; más sin embargo aquí en Venezuela donde hay un desgobierno total, dónde las instituciones se plegan a un régimen autoritario, donde las conciencias se venden por un plato de lentejas y los hombres cierran los ojos ante los atropellos del poder ésta frase está más vigente que nunca.
El fin, justifica los medios.
Nuestro fin es acabar con los vejámenes a los presos y perseguidos políticos, nuestro único medio de presión la huelga de hambre.
Hoy ya van más de un centenar de muchachos quienes decidieron por convicción y principios inmolarse a las horas de ayuno, a las horas de oraciones y plegarias, a las noches de frío y a los embates que el organismo usa como mecanismo de defensa. Hoy, nos dimos cuenta que la lucha es dura, que nos hace dudar día a día si lograremos o no el objetivo planteado, y entendimos que dejando atrás el egoísmo y arropándonos bajo el tricolor nacional podemos vencer cualquier situación por más inhumana que ésta sea.
Es obvio que todo un país no puede morirse de hambre, pero si miramos bien nos daremos cuenta que no sólo son estos cientos de muchachos que decidieron entrar en huelga, sino que son miles, miles de niños que no tienen que comer, que hurgan en los contenedores de basura, que mueren y enferman de inanición, mientras nosotros alimentamos a medio mundo. Que son cientos de madres que rezan hoy por sus hijos huelguistas pero que día a día son millones de mujeres que juntan sus manos para pedirle a Dios que su familia y sus hijos lleguen sanos y salvos a casa. Hoy son miles de esposas que no disfrutan la visita conyugal, que están en vela y con el alma en vilo por sus padres y maridos presos en el infierno terrenal que son las cárceles y penitenciarías del país.
Mientras todo ésto pasa bajo la mirada impávida de un régimen y bajo las narices de un ente supranacional que tiene como fin velar por la paz y la estabilidad en el continente.
Sí Señor Insulza, en mí país el fin si justifica los medios.
Así que dejo una reflexión;
Hoy nos acostamos con el estómago vacío muchos venezolanos, algunos por convicción y otros poer necesidad, mañana cuántos estaremos de pie frente a la OEA para decir : ''OEA, OEA venga pa' que VEA''.
p.d: ''Aquí la juventud es sólo una utopía, y arriesgar la vida es algo natural.''

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