miércoles, 10 de febrero de 2010

Frases sueltas (VI)


Lo único que ella le suplicó,

con los ojos al borde de las lágrimas,

las manos temblorosas

y el amor como mecanismo de supervivencia

bajo el cielo estrellado de cualquier bar

fue:


''Respeto y que nunca-nunca me des otro ultimátum''.


Hoy ella sigue aquí,

el bar se ha ido,

los ojos ya dejan brotar las lágrimas,

las manos intentan sujetarlo todo,

y el amor...


El amor tiene las mismas letras que ''CHAO''.

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