
Sé que estamos en Cuaresma, estudié durante 13 años en un colegio católico y agustino, y mis miércoles de cenizas estuvieron marcados por misas y confesiones.
Sé que durante 40 días debo reducir mi lista de pecados, hacer un sacrificio y eliminar las carnes rojas, especialmente los viernes. Que debo dejar de lado mis pequeñas miserias y preocuparme por las cosas importantes como ayudar al prójimo, que debo cortar las groserías y redimir mis malas acciones.
Pero por sobre todas las cosas debo dejar los malos pensamientos. Los pensamientos suicidas y alarmistas y los pensamientos subidos de tono. Los pensamientos que involucran a Mario Silva y una bazuca y técnicas de tortura china por pseudoperiodista, difamador y soez y los pensamientos que te involucran y que comienzan con un camino hecho por nuestra ropa.
Debo dejar de soñarte despierta y dormida, debo dejar de pensar en tús pecas y en las ganas que te tengo.
Y lo logré, al menos durante el miércoles y parte de éste jueves.
Pero hay horas en las que solo deseo estar cautiva en tú cuerpo y vaciar locuras en tus sentimientos. Hay noches, como la de hoy en la que prefiero los gemidos a los buenos pensamientos.
Y no es que deba arrepentirme, es que sé que un par de Avemarías no bastarán para redimirme.
Entonces, ¿dejo de pensarte tanto y de esa manera?, ¿o lo hago realidad y así ya no es mal pensamiento?.
Definitivamente nunca me aprendí la parte de ''he pecado de pensamiento, palabra, obra y omisión'', porque vamos...
Si te pienso.... PECO.
Si lo digo.... PECO.
Si lo hago...PECO
Y si no....PECO.
Así que si ya voy a pecar, lo pienso, te lo digo y lo hago... que ya de omisiones estoy hecha una pecadora.

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