miércoles, 19 de enero de 2011

Juramento

Y yo, que no soy de hacer promesas lo había jurado. Ante la ''moribunda Constitución'', ante el Dios de mis padres, ante el universo entero, un día cualquiera de un julio ordinario lo había jurado, había jurado no volver a enamorarme. Como un pacto, como la tregua que me daba con mi mejor amigo cuando discutíamos en el jardín de infantes. Como todas las veces que dije ''sí, mamá'' para terminar haciendo luego lo que me daba la gana. Como las promesas de los infomerciales que me acompañan en mis noches de insomnio, como los ''por los siglos de los siglos'' y los ''hasta que la muerte los separe''. Lo había jurado.

Como cuando das tú primer beso y pasas toda la noche imaginando la boda perfecta, como los discursos de los políticos para conseguir votantes. Como las declaraciones de los famosos prometiendo tal o cual cosa para enloquecer a los fanáticos. Como el novio maltratador y sus ''nunca más''. Como la novia pendeja y sus ''él va a cambiar/no sabe lo que hace''. Como esas verdades irreductibles. Como aquella premisa que reza ''todo sádico tiene su masoquista''. Como los sermones de los domingos y el Acto de Contrición de un feligrés luego de confesar sus pecados.

Como las dietas en enero, y los lunes, y el ''hoy no salgo''. Como las reincidencias con mi mejor amigo no católico ni apostólico ni romano. Como mi deseo confeso de cogerte, de cogerte la mano, la nuca, el miembro.Como la química innegable que tenemos, como mi mala forma de disimular. Como mis nervios/mis miedos/ mi estupidez. Como tú barba de tres días, como mi respiración entrecortada. Como el sabor entre dulzón y amargo del tinto que compartimos. Como tú título y tú trabajo, tu casa y la carencia total de respeto al factor tiempo.

Yo había jurado, me había jurado, desnuda y frente al espejo que nunca más amaría a nadie, con las vísceras, la piel, los sentidos, la mente y el maldito corazón.

Era un juramento, válido, lícito y posible,como las Obligaciones legalmente contraídas. Al menos hasta que te vi.

Era sábado, hacía frío y todo estaba cerrado, como para que el karma nos jodiera aún más los putos planes. Y había jurado no enamorarme de ti, de la idea de ti, de ningún otro. Pero por alguna razón me abalancé sobre ti y te besé, te manosée y te confesé todo lo que me pasaba contigo. 

Y mandé al mismísimo infierno aquel juramento.

Todo pasó deprisa o no pasó mucho si nos ponemos técnicos. Pero pasó, como mi mano en tú entrepierna, como las tuyas entre mi nuca, mi nunca y mi espalda. Como las llamadas a las 3 de la mañana, como los mensajes compartidos, como el sexting indebido. Como los te-extraño/no te vayas nunca/ vuelve/ y todas las cosas que dije para convencerte. Como mi forma ingenua de seducirte, como la ventaja que me llevas. Como el hecho de que conozcas de sobra mi debilidad, que se llama como tú y me atormenta los sentidos.

Y tú estás lejos, y yo estoy aquí. Con un juramento roto, un corazón que -inexplicablemente- ama, con mis ganas acumuladas entre mi sur atrasado y tú norte liberal. 

Estoy aquí, con mi juramento roto, y tú sigues del lado incorrecto del mar.

2 comentarios:

  1. no hay cosa mas jodida que jurar...por eso hay que prometer, las onciencias estan llenas de promesas rotas, pero los juramentos se graban en el alma.a pesar de tu desahogo de nada sirve que te deshojes por un juramento roto, por un escape a la presion de un NO, creo que eso te dice que eres humana, y que en este mundo , no podemos hacernos los indiferentes con los 6 millones de personas que hay, coño siempre hay alguien que sera el tal cual que te dices <>por que sabes que no aparecera y pum, aparece. si el se equivoco en tomar un avion, tal vez hay que darle tiempo que rectifique...te has dado a la tarea de confesarte sola niña, y esto que sientes es para que alguien mas lo sepa, en cara,bien restregado, que le caigan todas las vocales de sus acciones

    ResponderEliminar
  2. Una de las cosas maravillosas de tener un blog, es que así como el confesionario de un cura guarda los pecados de los feligreses, el blog guarda los despechos, los arrepentimientos, los sentimientos y momentos de aquel que decide confesarlos y plasmarlos en textos súper sentidos; pero en esencia lo maravilloso del blog es leer comentarios de este tipo

    GRACIAS TOTALES

    ResponderEliminar