domingo, 29 de enero de 2012

Conquistas

Conquistas
Está claro que tú y yo conquistaremos el mundo
Juntos. Revueltos. Pero juntos, eso sí.
Tú con tus ojos color Coca-Cola, con ese aroma tan particular, como una mezcla de after shave con vinotinto, con esa sonrisa pícara que siempre regalas antes del desayuno y después del primer beso de buenos días.
Y sí, también te diría que conquistaríamos al mundo, o al menos ese espacio de mundo que va de tu puerta a tu cuarto, de mis ganas a tu cama, del piso a la alfombra, del baño a mi cuerpo, de tu boca a mi espalda. Y con que conquistemos eso es más que suficiente.
Sí, conquistaremos el mundo, porque tú eres mi héroe particular, y yo contigo pretendo ser la damisela en problemas.
Y es allí donde me dices que deje de ser tan ambiciosa, que tú no tienes planeado conquistar algo que no sean las curvas de mi cuerpo y la constelación que hacen los lunares de mi espalda.
 Que lo único que tienes de conquistador es ese traje que te pones cuando decides volverte el hombre internacional del misterio, y me haces volar sin tocarme. Sin pedirme que crea en cosas como los cuentos infantiles y el polvo de hadas. Me haces volar, con solo verme. Con solo escribirme. Con mandarme un beso desde la distancia y así romperme las costuras.
Porque aunque me divierto jugando a estar fuera de tu alcance, me has tenido siempre en la palma de tu mano. Como una ciudad que ha sido conquistada por un ejército invencible.
Pero ahora, quiero conquistarte. Conquistarme. Conquistarnos.
Y sé que si eso no funciona te pediré una última cosa, que huyas conmigo. (que yo llevo las velas, las ganas… y el vino)

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