Lástima.
Hay sentimientos bajos, y ese.
Creo que nadie, por más patético, perturbado o ruin que sea merece que le tengan ''lástima''.
Es más, le tengo tanta rabia a la lástima como le tengo a la falsa empatía, ese ''yo te entiendo'', ''yo también he pasado por ahí'' que ciertas personas usan para tratar de darnos ánimo ante semejante situación.
No necesito, ni lástima, ni empatía. Ni siquiera necesito que me lean o comenten.
Yo solo necesito escribir, practicar, plasmar cosas que me pasan/nos pasan/le pasan/ y desahogar aquí cualquier sentimiento que tengo.
Porque es mi forma de hacer catarsis, y lo que me ha mantenido medianamente cuerda.
No soy, ni la primera ni la única que ha sufrido un desamor, un despecho, un engaño. Ni la primera ni la última que decide bloggearlo.
Creo que se requieren cojones para escribir, para abrirse, y quien quiera leer está invitadísimo, quien quiera comentar, pues que lo haga, entendiendo SIEMPRE que éste es mi espacio.
Mi ''casa'' fuera y dentro de casa, y que hay ciertas cosas que no se toleran aquí.
La mala vibra, la lástima, la envidia, el odio. El bullying.
Y que si no quiere seguir leyendo, o algo no le parece, pues es más que bienvenido a abrirse su propio blog. Que aquí ya no caben dos, no hay sitio.

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