jueves, 12 de enero de 2012

Hagamos de cuenta que esto es un sueño

Hagamos de cuenta que esto es un sueño. Vamos, adelante, puedes llamarme loca pero mi planteamiento tiene todo el sentido del mundo. Si pretendemos que esto es un sueño será solo cuestión de despertarse y creer que nada ha pasado. Si pretendemos que es un sueño nos ahorraremos despedidas y explicaciones, porque los sueños se me olvidan apenas abro los ojos a la luz del día.

Hagamos de cuenta que esto es un sueño. Sí, finjamos que tú apareciste de repente en mi mente, que producto de una ensoñación llegaste a mi vida y estuviste allí un tiempo. Prefiero creer que eres el resultado de una noche de cansancio y sueño profundo a saber que eres la consecuencia de una relación importante más no definitiva.

Hagamos de cuenta que esto es un sueño. Que una noche yo, de ociosa, empecé a convocarte, a imaginarte, y te adentraste en mi mente, con tus vans marrones, y tu pelo largo. Con tus cigarrillos y tus malos pensamientos. Digamos entonces que en mi sueño yo estaba sola, en alguna temakería de la ciudad, y tú decidiste acompañarme.

Hagamos de cuenta que esto es un sueño. Que conforme se alargaba la noche, el sueño se hacía más y más largo, y así como en una película romántica tú ibas dándome días, salidas, noches, besos, caricias, llamadas.

Hagamos de cuenta que esto es un sueño. Y que como eres producto neto de mi imaginación puedo elegir no quererte...

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