viernes, 7 de junio de 2013

Papeles Inesperados.

Tengo un libro con la dedicatoria más rara del mundo. Está escrita en la primera página de un texto de Cortázar del cual jamás podré deshacerme. Reza ''gracias por cambiarme la vida''. Menudo compromiso.Yo hoy no sé a ciencia cierta si el autor es -en efecto- un mejor hombre, solo sé que esa dedicatoria me persigue, sin quererlo, sin planearlo, pero es así. A mi, ese libro me cambió la vida. Me recordó que hay varios tipos de lágrimas, que no todas significan lo mismo, que las más profundas son siempre para llorar aquellas cosas que valen la pena. Lamento informarte pues, que hoy, cuatro meses después lloré encima del libro. Con todos los ''papeles inesperados'' revueltos. Lloré porque finalmente acabé el ensayo sobre Julio que me tenía sin dormir. Porque cerré el libro y me vi completa, en paz. Sin miedo. Y volteé porque quería contarte. Y recordé que no estabas. Y extrañamente, lloré aliviada, como cuando abres un grifo y dejas correr el agua un rato. Y lloré, aliviada, porque gracias a dios -minúscula intencional- no estabas, porque por primera vez en un año y pico podía andar descalza con total libertad, sin sentir que tenía que andarme con cuidado para no tropezarme con los escombros de tu inseguridad. Porque caminé por mi propia casa, con paso firme, sin caminar de puntillas para no romperlo más. A diferencia de ti, a mi el libro me cambió la vida.  A ti, te la cambié yo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario