
Disculpe querido lector, sé que había jurado hace no se cuántos posts atrás no escribirle más...pero coño (y disculpe la grosería...pero lo amerita el caso). Juré no dedicar ni un párrafo de mi tiempo blogger en usted y sus cursilerías...pero a veces una tiene que faltar a su palabra y drenar la arrechera caracter por caracter.
De verdad que después de no se cuántos días en los que mi vida sin tí ha ido de maravillas, me ha resultado complicado buscar algo que postear sobre tí, pero como siempre llegas con tú actitud de niño ofendido, que va de víctima en la vida, y definitivamente ya me cabreé...disculpa si no me mido escribiendo esto, es que me prometí dejar todo como está, y no mortificarme siquiera en ser un poco comedida.
Te estoy escribiendo desde el otro extremo de tu despecho, de tu estado de negación total de una realidad que desde hace ya un par de meses es la única realidad que tendrás...un tú donde yo no estoy, y un yo en el que no vas a estar tú. Y sí, sé que tú quieres mil y una explicaciones que entren en esa mentecita calculadora, pero siento que darte más explicación que ''ya no te quiero'' sería irrespetarte arrechamente.
Vamos, que traté por todos los medios de darte una despedida coherente, algo como a mí me hubiese gustado decir chao-chao, sin las griterías que anteceden al fiasco, sin el protocolo de un cachetón...sin el argumento de ningún pecado ilustre...un YA NO TE QUIERO y TU ME ABANDONASTE,de un ''nos acostumbramos a hacer cada uno nuestras vidas aparte y ya es imposible pensar en un nosotros'', te dejé con un me cansé de la rutina y de dejar de ser quien era para ser aquella que tu necesitabas para ser feliz.
No estoy despechada, ni sangro por la herida, de verdad. Es solo que estoy soberanamente arrecha. Arrecha porque aún hoy necesites una explicación...hijo 2+2 son 4 y no hay una explicación lo suficientemente buena que te haga entender de una buena vez y para siempre que ya nada que ver, que puedo mirarte a la cara y no recordar nada, que puedo estar en el mismo espacio que tú y tratarte con toda la cortesía del mundo y sentir que eres un completo desconocido.
No entiendo porque pretendes que me disculpe, que asuma que con mis ''actitudes y mi afán por superarte'' te he herido...porque para nada compadre, no ha sido así...yo pasé mi duelo, enterré el difunto y seguí...No borré ni destaggeé fotos del Facebook, no le dije a mis amigos que te borraran del Facebook,ni mucho menos llegué al extremo al que tú llegaste (que no enunciaré aquí porque hasta me parece vergonzoso tener que teclearlo).
Quiero que me expliques como prefieres que te mire a la cara y te diga que ya no había un te amo, que se me habían acabado las excusas, que ya ni siquiera me hacía temblar tu manera de mirar, que no había ya nada que pudiera salvar?. No sé como pretendes que te diga con esta sinceridad aplastante que me caracteriza que es que ni siquiera hay un otro, es que simplemente él que había (osea tú) ya no me parecía suficiente, ni bueno, ni malo...sino suficiente. Cómo quieres que te explique que de verdad pasé todo un mes sin saber de tí y me acostumbré a la soledad que me impusiste que aprendí a amarla tanto que ya no había nada para ofrecerte.
Sé que cuando te pega el despecho puedes gritarle a los cuatro vientos que hay un otro, unos otros, una gente que siempre te inventaste y que como fantasmas acosaban la relación, pero no me fui por nadie más...me fui porque ya no había un motivo de peso para quedarme.Ni siquiera mi miedo a quedarme sola, y eso es aún peor que haberte engañado con miles.
Sé muy bien que no tenía las herramientas para destruir el castillo que levantamos en algún momento, que tú inexplicablemente decides seguir frisando pese a todo pronóstico...así que decidí sabiamente mudarme de allí. Mis principios y mis valores me impedían pararme y contratar un tractor enorme y echarlo todo abajo, así que me cambié de dirección, dejé el castillo por una habitación alquilada dentro de mi misma, y aquí no caben dos, no hay sitio...
Me fui porque tus defectos aumentaban con mis latidos y tus virtudes disminuían al mismo ritmo de mi corazón, me fui porque tu actitud de saberlo todo me molestaba, porque las salidas siempre con tus amigos me tenían aburrida, porque tus celos y tu manipulación me pegaban en el estómago, me fui porque ya no había ni un solo sueño por el que soñar...Me fui por pendejadas como la manera en la que exprimías la pasta dental, por tú manía de no desearme como mujer, por tus excusas absurdas...por tus ganas de controlarlo todo.
Entendí que todo mi empeño en darte un final ''aceptable'' (al menos para mí) te impedían tener un comienzo (bueno o malo...pero comienzo al fin) entonces no me dejaste alternativa.
Así que derrumbo el castillo, sí, adelante, llámame cobarde, irrespetuosa, poca cosa, falsa, arpía...lo que desees, que ya me hice inmune a las malas palabras.Pero por el amor a Cristo, déjame vivir...
Déjame vivir, libre...pero a mí manera...

Ficticia o no es una carta sumamente arrecha! Logras que uno sienta lo que tu cuando la escribiste.
ResponderEliminarGRACIAS TOTALES por tu comentario...de verdad que fue un breve momento de catarsis, sin medirme ni un poquito...y bueno allá el pobre desdichado que necesita aún una explicación...
ResponderEliminarEs agradable saber que al menos a ti te llegan mis emociones :)
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ResponderEliminarPerfecta para una amiga que sé que la necesita en este momento. Impecable y arrecha... Entiendo este setimiento de los hombres histéricos.
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