viernes, 15 de octubre de 2010

Incongruencias y deseos confesos

No sé si sabes pero odio las tardes lluviosas, tanto como odio a la gente apolítica y a los vallenatos de las camioneticas que cubren la ruta de mi casa a los tribunales.

Tal vez no te haya dicho (aún) que deseo que todos mis lunares vengan con un título de propiedad a tú nombre y que puedas pedirme en reivindicación por cada desplante besos, caricias y gemidos.

Supongo que no sabes de mi manía de bañarme mil veces al día y de andar en toalla frente a la computadora mientras me tecleo cosas (medio obscenas) contigo.

Quizás no te imaginas que la última cosa arriesgada y atrevida que hice este mes la hice contigo, cuando traté de seducirte usando esas técnicas a las que el absurdo denominado ''globalización'' ha reducido nuestros encuentros eróticos.

Me imagino que tratas someramente de entenderme y que no andas fingiendo tweets ni posts dedicados a mi persona.

Espero que entiendas que aunque a veces crees que soy Ucrania, soy tan real y tangible que me emociono cada vez que hablo contigo, que mi mente vuela y hace planes infantiles sobre ''nosotros''.

Quiero que sepas, además que me confundes, que me encantas y que lo que más deseo ahora es estar contigo en la cubierta de un yate, mostrándote mi anatomía (descubierta), tratando de amarte (con los sentidos y la razón).


Me gustaría verte despertar por las mañanas y compartir (al menos), el desayuno,la cena, o alguna de mis duchas diarias.

No sabes las ganas que tengo de ser tu vicio, tu hobbie, tú pasatiempo y a su vez ser la más importante de todas tus realidades.

Quisiera que supieras que sí, que deseo tener tus manos marcadas en mi espalda, la silueta de tú cuerpo tatuada en mi lóbulo temporal, tu sabor en mis papilas, tu aroma grabado en mi memoria, y el sonido de mi nombre pronunciado por tí en un momento de pasión como soundtrack de mi vida. Que lo que más anhelo es voltearme cada noche y oír tú respiración y sentir que (aún cuando quieras acostarte con otras) duermes a mi lado porque es lo único que te da paz.

Quisiera poder ayudarte a vestirte en las mañanas, a decirte que camisa combina con cuál traje y anudarte la corbata con manos temblorosas porque no dejaré de pensar en las ganas que tengo de desvestirte.Me gustaría que me mirases con deseo y lujuria, pero que te despidieras de mí con un beso en la frente, lleno de ternura y complicidad.

Daría mis sueños más extraños por llenarte la existencia de fantasía, poesía y vino tinto.

Ojalá esto dejáse de ser solo un deseo histérico de una mujer que quiere conocer el amor, el sexo con amor, el amor de verdad, el amor de mentira, el amor que cuando se acaba duele entre el pecho y el pulmón izquierdo, el amor que surge de canciones, de películas, de anécdotas, el que se alimenta de miradas, susurros y espontaneidades, el amor que no vive de rutinas, el amor que deja marcas en la piel y en la memoria, el amor que se goza con el alma, con el cuerpo y que desconecta la razón por intervalos orgásmicos e ilógicos, para ser la destinataria de tú afecto desmedido.

Desearía tanto que no fueses distancia, y que hiciésemos de tú código postal nuestro asteroide B-612.



1 comentario:

  1. Bellísimo... me encantó...


    Ojalá esa distancia no existiera, ojalá lo que amamos pudiera materializarse en algo real.. al menos por un momento.. sólo para tener ese vicio momentáneo que sienten los hombres al fumarse un cigarro.

    Te quiero :)

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