
Y no sé cuánto tiempo tenemos en este jueguito,
en habituarnos a la pseudo cotidianidad que la maldita globalización nos permite...
No sé porque aún seguimos escépticos, como sigilosos de entregar algo más que esas frases entre lúdicas, pasionales y sensatas que últimamente nos dedicamos.
No sé porque a veces siento que te acuestas entre mi almohada, la pared y mi espalda,
no sé porque puedo acostumbrarme tanto a extrañarte sin siquiera haberte tenido.
No sabes el efecto que puedes lograr en mi, no sabes la confianza que te tengo.No sabes como me arrepiento de no haberte dedicado al menos este verano, no sabes lo que me cabrea no tener un precedente que te haga volver por más...
No sabes las ganas que tengo de rendirme por las buenas, cuando quieras, desarmada en tú colchón...
Y sigo sin entender, sin entenderte, sin entender esto, que no puede siquiera encasillarse de ¿convencional?...
No sé cuando me imaginé con un vestido de Pronovias y empecé a juguetear con la idea de fingir que podemos llevar a cabo la escena de ''la casita'', pero que más da, si igual quiero ayudarte a lavar la ropa y a tener encuentros casuales en el cuartito de la lavandería...(porque no sé si sabes, tendremos un cuartito para esas tareas domésticas).
No sé si sabes pero me gustas, en el sentido lindo, y en el pervertido, y que fantasear contigo, conmigo y con un nosotros me da un morbo y una ternura que ni te imaginas, es hasta contradictorio y absurdo.
Y sí, te lo repito, no sé en que momento te volviste la única y la más constante de mis lascivias...

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